Todo lo que India no es

Nunca llegamos a la India de Juan Sklar es todo lo que no se espera de su título porque el protagonista de este libro SI llegó a la India y estuvo seis meses caminandola.

Lejos de apegarse a la versión “new age” de los que viajan a India en una búsqueda espiritual y para eso se visten de blanco y se dejan la barba larga, Sklar cuenta sin tabúes y a veces con demasiada crudeza, lo que pasa, lo que ve y deja a la luz la hipocresía que muchas veces reina en los relatos de los viajeros. Desviste su experiencia de mística y la llena de sensatez, sentido común, realismo, provocando incluso más interés (al menos eso me pasó a mi) de conocer este país, su cultura y sus creencias.

El libro intercala el diario personal de viaje de Jano Mark, su protagonista y alter ego del escritor, con recuerdos de su infancia y adolescencia. Aquellos momentos clave de su vida en Buenos Aires, de su ambiente familiar que incluyen largos reproches a sus viejos y dan cuenta un poco por qué a Jano le pasa lo que le pasa. Hay un lucha interior muy grande, una queja constante y la necesidad urgente de saciar el deseo, muchas veces sexual, que le atormenta la vida. Tiene altibajos, se convierte por momentos en un ser despreciable, pero enseguida todo cierra y el lector empatiza con los arranques y las actitudes del protagonista.

Además, esta historia aporta al lector mucha información de la India: lejos de la seriedad de las guías de viaje, el lector se recorre el país junto con el protagonista, primero el norte, Delhi, el Taj Majhal, la región de Rajasthan, Varanasi, el Ganges, las playas del sur. Hace una descripción con lujo de detalles de su recorrido, cómo se transporta de lado a lado, qué come, qué le ofrecen, cómo es el clima, etc. Describe vivencias personales con indios, datos únicos que escuchó de la boca de sus habitantes, leyendas del hinduísmo, sus deidades, qué es un gurú, un ashram, una pooja, un tuk tuk, un ghat, qué significan sus festivales, sus ritos, cómo rezan, etc. Leyéndolo aprendí un montón de cosas. ¿Saben ustedes por qué los musulmanes miran hacia un determinado lugar cuando rezan, en qué creen los jainistas o por qué uno de los dioses del hinduísmo es una hombre con cabeza de elefante? Si no lo saben, lean Nunca llegamos a la India, que se van a nutrir de toda información mientras disfrutan de una novela súperfresca. Es tan entretenido el derrotero del protagonista que deja al lector atrapado queriendo saber siempre un poco más. Es una novela erótica, es un diario de viaje, es una historia de redescubrimiento personal. Y es muchas veces muy graciosa. 

Juan es periodista y tiene un taller de escritura que se llama: El Cuaderno Azul. Además, el año pasado estuvo haciendo una serie de columnas en el programa de radio de Mario Pergolini que se llaman: Cartas al Hijo y del conjunto de esas cartas se editó un libro homónimo. Están todas online, si les interesa escucharlo, conocerlo previo a meterse de lleno en Nunca llegamos a la India – Beatriz Viterbo Editorial. No es una editorial masiva, así que no salgan a buscarla a las grandes librerías, vayan por las más chicas o pidanlo por correo.

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