How to be a woman

Cuando un libro llega a manos de alguien nunca es por casualidad. Hay «una fuerza que existe en algún mundo paralelo y que provoca estas conexiones que no podemos explicar” me dijo una vez alguien que veo poco y que quiero mucho. Esta vez la rueda empezó porque una amiga me recomendó la caminata que Voces Vitales (una fundación mundial dedicada a promover el liderazgo femenino) organiza todos los años en Rosario. Me anoté y tuve como mentora a Carmen: blogger de moda (@vlmblog), emprendedora e influencer pionera de nuestra ciudad. Además de caminarnos toda la ciudad charlando sobre nuestros proyectos, yo haciendo preguntas, ella contándome su experiencia, me recomendó «Girls», la serie creada y protagonizada por Lena Dunham. Me gustó tanto la serie y el descaro con el que esta escritora joven expone lo que nos pasa (rererecomiendo) que quise leer su libro «No soy ese tipo de chica». Cuando lo busqué online, me encontré como sugerencia a Caitlin Moran, una periodista inglesa que escribe sobre feminismo. La googlee y me enteré que no solo había entrevistado a Lady Gaga para The Times sino que Emma Watson declaró que «todas las mujeres del mundo deberían leer How to be a woman». Ok, me convencieron. 

En un fin de semana leí dos de sus libros (How to be a woman y Moranifesto). El primero habla de las mujeres y el feminismo y sobre ese me voy a explayar más adelante; en el segundo, se anima a hablar de política, de economía, del status quo, de la Iglesia católica, del terrorismo. Opina sobre las big issues desde su lugar de periodista, madre, hija y vecina. Sus reflexiones son compactas y los hechos que comparte tan auténticos que es imposible no sentirse interpelada; por todo eso quise compartirlo. 

How to be a woman (Cómo ser mujer) es un libro de no-ficción que está dividido en 16 capítulos donde Moran cuenta, en una suerte de cronología, cómo es crecer siendo mujer. Comienza describiendo una escena de bullying que sufrió en la escuela a los 13 años, sigue con la primera menstruación y la compra de su primer corpiño, el sufrimiento por la gordura, las actitudes sexistas, la moda incómoda (¿a quién se le ocurrió que teníamos que andar en stilettos?), el enamoramiento, el embarazo y el parto, por qué tener hijos y por qué no, el aborto y las cirugías. Con una constante autoreferencia y sin reserva alguna, Caitlin Moran detalla cómo se hizo adulta rodeada de exigencia y falta de entendimiento y con la ilusión de dejar escrito para las nuevas generaciones una especie de manual de vida: «Aceptar que solo eres una mujer normal, que vas a tener que despertarte, trabajar duro y ser amable para conseguir las cosas es, una vez superada la dolorosa desilusión de tu apabullante normalidad, increíblemente liberador».

Cito algunas partecitas del libro, pero de verdad que vale la pena de principio a fin. Caitlin Moran se define como una feminista estridente: «Estoy mucho más tranquila desde que entendí que es imposible que una mujer se oponga al feminismo. Sin feminismo no te dejarían debatir el lugar de la mujer en la sociedad. Estarías demasiado ocupada pariendo en el suelo de la cocina, mordiendo una cuchara de madera para no estropear la partida de cartas de los hombres» (¡aahh qué contundente es!). «¿Qué es el feminismo? Solo la convicción de que las mujeres deben ser tan libres como los hombres, por más chifladas, crédulas, mal vestidas, gordas, vagas y engreídas que sean. ¿Qué si eres feminista? Jajaja. ¡Por supuesto que sí!»

¿Qué pasa con la moda?: «Las mujeres saben que la ropa es importante. Porque cuando una mujer entra en una habitación, su ropa es lo primero que habla, antes incluso que ella abra la boca. Se juzga a las mujeres por el modo en el que visten de una forma que a los hombres les resultaría incomprensible. Ellos jamás han sentido ese momento embarazoso en el que alguien evalúa lo que tenes puesto y empieza a mirarte con tono condescendiente o a mirarte con lujuria o supone que no vas a entender la conversación – sea de trabajo, de la crianza de tus hijos o de cultura – solo por lo que te pusiste ese día».

Habla de las cirugías estéticas y revela lo que todos vemos pero nadie dice: «Pero que las mujeres vivan con miedo a envejecer y utilicen trucos caros y dolorosos para ocultárselo al mundo, no dice nada bueno de nosotros como seres humanos. Hace como que parezca como si unos tipos nos hubieran creado para que lo hiciéramos. Hace que parezcamos unas perdedoras. Hace que parezcamos cobardes. Y eso es lo último, ultimísimo que somos».

Pero hay un capítulo del libro – y con esta reflexión los despido – que se vuelve especialmente actual para nuestra agenda, Caitlin Moran relata por qué decidió abortar«Mi convicción sobre la necesidad sociológica, emocional y práctica del aborto se hizo aún más firme después de tener a mis dos hijas. Solo tras nueve meses de embarazo, un parto, alimentar al bebé, cuidarlo, tenerlo en brazos hasta las tres de la mañana, levantarte con él a las seis, extasiarte de amor y al mismo tiempo anegarte en llanto, entiendes realmente LO IMPORTANTE QUE ES PARA UN NIÑO SER DESEADO. Cómo la maternidad es un juego en el que debes participar con toda la energía, buena predisposición y felicidad posible. Y lo más importante de todo es ser querido, deseado y cuidado por una madre razonablemente cuerda y estable. Puedo decir con sinceridad que el aborto fue una de las decisiones menos difíciles de mi vida. No peco de frivolidad al decir que tardé más tiempo en decidir qué mesada ponía en la cocina que si estaba preparada para ser responsable de un futuro ser humano el resto de mi vida, porque sabía que hacerlo de nuevo – comprometer mi vida con otra persona – forzaría al límite, casi con seguridad, mis facultades y la idea de quién soy y quién quiero ser, y lo que quiero y necesito hacer. La idea de que, en una época anterior, o en otro país, podría no haber tenido elección sobre esto, me parece una barbaridad psíquica y emocional». 


Alida Könekamp

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