El Castro

¿Se acuerdan de Harvey Milk? Harvey tenía un local de venta de cámaras fotográficas en la calle Castro – hoy la principal de “El Castro”, el barrio gay de San Francisco y uno de los primeros en Estados Unidos – y ese era el punto de reunión de activistas que reclamaban por los derechos civiles de los homosexuales allá por los años 70. Milk llegó a ser concejal de la ciudad de San Francisco y fue el primer gay públicamente conocido en llegar a un cargo público. A los pocos meses de estar en el cargo, Harvey fue asesinado por Dan White, otro supervisor que había dimitido y quería recuperar su cargo. Sus discursos son hoy un emblema en Castro y una fuente de inspiración para esta comunidad. “I’m Harvey Milk and I’m here to recruit you” – soy Harvey Milk y estoy aquí para reclutarte – era su insignia y sus primeras palabras, cada vez que agarraba el micrófono en plena calle e intentaba llamar la atención de los transeúntes.

En 2008 se estrenó una peli que trata sobre su vida y su actividad política en defensa de los derechos civiles de la comunidad LGBT. La protagoniza Sean Penn y está disponible en Netflix. También hay un documental del año 2005 que se llama *30 días en el Castro* en el que su autor, Morgan Spurlock, cuenta que todo comenzó cuando la Armada envió a este barrio a miles de hombres en servicio durante la Segunda Guerra Mundial tras ser descartados por su condición sexual. Muchos se establecieron en Castro y así fue como empezó a formarse la gran comunidad LGBT que es hoy. Hay otras pelis sobre su obra y también un musical.

Ph. Sebastian Sierra @donsebita

El nombre viene de mucho antes. José Castro fue un político mexicano que luchó por defender a la alta California de manos de Estados Unidos. Pero el barrio es conocido como “el Castro” desde los días del *SUMMER OF LOVE*, en 1967. El Verano del Amor fue el festival hippie más grande hasta el momento, donde varios cientos de miles llegaron a San Francisco desde todas las esquinas del país y se expresaron a favor de una nueva forma de entender la vida y el mundo. Esta celebración de lo que en ese momento se proponía como contracultura, tuvo lugar en el barrio Haight-Ashbury, hoy conocido como el “barrio hippie” de San Francisco, y que está pegadito a Castro.

El terreno ganado a través del pedido a gritos de amor libre, paz e igualdad tiene hoy forma de barrio, de vida nocturna y de encuentro para todos aquellos que quieran formar parte. Hay luces y colores a cada paso, bares, restaurantes, teatros y comercios: El Castro debe ser caminado por todo aquel que visite San Francisco. “HOPE WILL NEVER BE SILENT” es una de sus frases más famosas y está proyectado en un cartel gigante junto a la bandera del arcoiris.

“So if there is a message I have to give, it’s the fact that if a gay person can be elected, it’s a green light. And you and you and you have to give people hope”. Este es el final de uno de los tantos discursos que dio Harvey Milk, parado en un cajón de madera frente a miles. Cada una de sus frases significaba una bocanada de esperanza para todos aquellos que a lo largo y a lo ancho del país sufrían las acciones de otros, que amparados en la Iglesia y el orden público, intentaban excluirlos del sistema por su condición sexual. Adolescentes internados para “ser corregidos”, adultos despedidos de sus trabajos porque no eran dignos de ellos, palizas grupales de grupos anti-gay, y por supuesto, la prohibición de votar y ejercer cargos públicos. Con cada uno de estos testimonios de injusticia, Harvey hacía más fuerte su convicción de que estaba yendo por el camino correcto. El les pedía a todos que “salgan del closet”, que le cuenten a sus familias, a sus vecinos, a sus amigos, y que estos vean que gay era su hermano, su tía, su jefe, su empleada ejemplar, el cantante más popular, el político más comprometido. Que eran personas comunes y corrientes, que estudiaban o trabajaban y pagaban sus impuestos. Eso haría que sean aceptados y repercutiría a nivel político. Luego de postularse por cuarta vez al mismo cargo, fue electo.  Pero su tiempo fue corto. Uno de sus competidores lo asesinó, para después suicidarse, alegando que se sentía humillado y estaba muy borracho al momento de cometer el delito. No hay final feliz, pero su mensaje y sus años de lucha dejaron huella en una sociedad que estaba empezando a abrir los ojos.

Fuente: Pinterest

Hay Harveys por todos lados y son estos Harveys los que generan crisis y es de las crisis que surgen los cambios más importantes, los que nos hacen crecer y cambiar nuestra mirada. Brindo por todos ellos y por los que vendrán.


Alida Könekamp

 

1 Comment

  • hermoso relato! no dejes de deleitarnos con tus historias!

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